Palomitas de maíz, una herencia mexicana

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Cd. de México.- Las palomitas de maíz son el mejor aperitivo para disfrutar de una buena película, ya sea saladas o con mantequilla, su exquisito olor y sabor son apreciados por casi todo el mundo y aunque parezca increíble, el proceso de la explosión del maíz cuando se coloca al fuego, se descubrió por las civilizaciones prehispánicas de México.

Los aztecas ofrecían un festín de palomitas para adorar a Tláloc, Dios de la lluvia y, además, elaboraban collares y tiaras con este alimento. Cuando los conquistadores españoles llegaron, se maravillaron con el sabor de las palomitas y lo llevaron al viejo continente, donde rápidamente se expandió.

Tiempo después, en el año 1929, las palomitas encontrarían su refugio en el cine, pues en esa época la gente vivía la gran depresión y esta actividad se convirtió en un escaparate para la clase baja, la cual deseaba transportarse a otra realidad y olvidar la pobreza que los aquejaba.

Entonces Julia Braden, una mujer con espíritu emprendedor, convenció al dueño de un cine para que la dejara vender sus palomitas, las cuales se convirtieron en un éxito rotundo pues  eran un producto bastante barato.

Tal fue el éxito de su negocio, que en 1931 ya tenía cuatro puestos en distintos cines, con el consiguiente beneficio que esto le reportó, más de catorce mil dólares de la época.

Desde nuestros antepasados hasta las modernas salas de cine, las palomitas serán por mucho tiempo la botana predilecta, el acompañante perfecto para ver cualquier película. 

csz