Uno más de Puebla, chiquito y delicioso

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Cd. de México.- Puebla, cuna de grandes platillos y uno que otro deleite, dentro de su gastronomía tan representativa no pueden faltar los maravillosos camotes, un dulce típico hecho, como su nombre lo dice, con camote.

La palabra camote viene del náhuatl “camohtli”, este tubérculo es parecido a la papa pero ligeramente dulce, se cultiva desde hace más de 8 mil años en el continente americano.

Su origen, al igual que muchos de los platillos mexicanos, es un poco confuso; sin embargo, existen dos versiones:

  1. Se dice que en el Convento de Santa Clara, durante el siglo XVIII, una de las monjas dejó una olla al fuego, como broma, un niño o una monja agregó en dicho recipiente un camote y lo revolvió con azúcar. Batió tanto hasta que se formó una masa que fue difícil de quitar a la hora de lavar. Después de un rato, la monja probó la mezcla y le gustó. De esa manera poco a poco le fueron agregando sabores.

  2. La segunda versión cuenta que de Oaxtepec, en el actual estado de Morelos, llegó una muchacha llamada María Guadalupe, con el fin de ordenarse en el convento de Santa Clara de Jesús. Al querer enviarle un regalo a su padre fue a la huerta del convento y recogió algunos camotes. Los coció, revolvió con azúcar, raspadura de limón e hirvió todo hasta formarse una masa. Al enfriarse, hizo con ella dos cilindros; esperó a que se secaran, los envolvió con papel y los envió a su padre, iniciándose así una gran tradición.

En la actualidad, este dulce se puede encontrar en todo el estado y en cualquier esquina, éste se cocina con azúcar, esencia de limón o naranja, se envuelve en papel encerado y se pone en cajitas pequeñas para su venta. 

Estamos seguros que ya se te antojaron... 

csz